Archive for the ‘Protección de Datos’ Category

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Ranking de la blogosfera pública

marzo 1, 2010

La iniciativa ogov ha publicado hoy el Ranking de la Blogosfera Pública, donde aparezco por primera vez en el puesto 12.

Estas noticias alegran el día (y la semana y el mes), pero también me imponen ser más asiduo en el estudio de este mundo de la modernización de la Administración (¡qué ambicioso mundo!).

Espero ser capaz de compaginar las entradas sobre los viejos amores de la protección de datos, con el todavía necesario análisis de esta revolución en ciernes que es la e-Administración. Espero estar a la altura.

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Charla sobre Redes Sociales y menores: un papelón

febrero 21, 2010

El próximo jueves 25, invitado por la Concejalía de Educación del Ayuntamiento de Ibi, daré una charla a los alumnos de un Instituto sobre las implicaciones legales del uso de las Redes Sociales.

Si ya me preocupa enfrentarme a los adolescentes (que sufren una enfermedad que se cura con la edad, la pena es que esta frase no es mía), ya de por sí, un público difícil, peor estará la cosa cuando les recuerde que, como se ha recordado recientemente en El Mundo, tienen que tener 14 años para acceder a las redes sociales que utilizan más asiduamente (léase Tuenti y similares).

Sólo espero salir vivo de la charla. Se aceptan sugerencias.

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La Protección de Datos a coste cero: en defensa de la verdad

febrero 15, 2010

Hace ya casi un año que escribí un post sobre la práctica, a todas luces engañosa, de realizar la adecuación a la Ley Orgánica de Protección de Datos – LOPD, con cargo a los fondos de la Fundación Tripartita. Afirmaba entonces que la práctica de “vender” la LOPD y que la paguen los fondos destinados a la formación de los trabajadores me parecía una práctica fraudulenta. Ha pasado casi un año y sigo pensando lo mismo, pero con una novedad.

Este año, los amigos de la Asociación Profesional Española de Privacidad – APEP-, junto con la Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de Electrónica y Comunicaciones – ASIMELEC – deciden hacerme un bonito regalo de cumpleaños. Bueno, sólo ha sido una coincidencia de fechas. El caso es que el pasado 8 de febrero, las dos asociaciones mencionadas han presentado en el Registro General de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria un escrito que avisa de las fundadas dudas sobre la legalidad de la práctica de la Protección de Datos a coste cero.

En este escrito se esgrimen razones de peso que demandan una aclaración sobre el posible fraude fiscal que esconde esta práctica. Además, las dos asociaciones están dispuestas a aportar dossieres informativos para que los órganos de inspección de Hacienda, pues, puedan ver cómo están las cosas.

Vamos a ver, Señores empresarios, ¿de verdad se han creído que estas cosas no iban a tener repercusiones legales para su empresa? Un concejo: tal y como están las cajas del Estado, yo empezaría a mirar una solución para regularizar su situación. Por cierto ¿a que esta vez no recurrirán a esos “consultores”? País…

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La Formación en materia de Protección de Datos en los Ayuntamientos

febrero 11, 2010

Después de una jornada como hoy, en la que, por turnos, he conseguido dar una charla sobre Protección de Datos a todos los funcionarios de un Ayuntamiento, uno se da cuenta de que los usuarios públicos (léase, funcionarios) están más concienciados sobre la privacidad de la información que los gestores políticos (léase concejales).

Hemos repasado los conceptos básicos como qué es un dato personal, qué se entiende por tratamiento, hasta llegar al deber de información, previsto en el art. 5 LOPD, el consentimiento, las cesiones de datos y los encargados del tratamiento.

Las preguntas que me han hecho han sdio de carácter eminentemente práctico, centrándose sobre todo en la escasez de medios técnicos (he visto ordenadores con licencias “home edition“) y en la lucha encarnizada para denegar (o, por lo menos, oponerse) a las absurdas (y a veces, ilegales) peticiones de los concejales.

Los funcionarios, en estos casos, se ven sometidos a una fuerte presión por “sacar datos de donde no debemos”. ¿Qué hacer en estos casos?

Pues, en el Ayuntamiento en cuestión, los funcionarios pueden contar con un Secretario Municipal preparado, consciente de la importancia de los datos de carácter personal de los ciudadanos y dispuestos a asumir las competencias propias de un Responsable de Seguridad. Además, todo hay que decirlo, es raro encontrar un Secretario que se preocupe por estos asuntos, enfrascados como están, entre otras cosas, en resolver los problemas de las agotadas cajas municipales, que ningún Plan E, F o Z parece poder resolver.

Creo firmemente en la necesaria modificación del sistema sancionador previsto en la LOPD para las Administraciones Públicas, modificando el art. 46 y dejando bien claro que “chi la fa, l’aspetti“. Por cierto, no he dicho que el Secretario Municipal del que hablo es una mujer. Menos mal que los tiempos cambian.

P.S. Estimado Sr. Secretario de Estado de Telecomunicaciones, D. Francisco Ros, por si acaso lee estas líneas, en sus planes para generar “Confianza en la Sociedad de la Información“, por favor, incluya también un rápido cursillo para los concejales.

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Redes Sociales y Protección de Datos

febrero 1, 2010

Algunas reflexiones sobre la charla realizada en Sant Joan d’Alacant el pasado miércoles 20 de enero sobre Redes Sociales y Protección de Datos. Aprovecho la ocasión para agradecer a la Cadena SER, Radio NOU y Radio Nacional que, en sus ediciones locales, han dado cuenta de los objetivos de esta charla y de su carácter novedoso en Alicante. Esperemos que otras instituciones públicas se hagan eco de estas necesidades de información.

Para empezar, el público asistente.

Estaba compuesto por madres y padres preocupados por estas tecnologías y, sobre todo, preocupados sobre cómo éstas pueden afectar a la vida de sus hijos. También había profesores que querían saber más sobre el tema de conversación más utilizados por sus alumnos. Pero quizás la presencia más interesante para el debate ha sido la de unos adolescentes preguntones que, movidos por su interés, no paraban de animar el cotarro (en el mejor sentido de la expresión). Éstos son los que más me han preguntado y los que más me han ayudado a dar una perspectiva real del uso de las redes sociales por parte de los adolescentes.

He intentado huir como he podido de toda explicación sociológica del fenómeno de las redes sociales, básicamente porque no está a mi alcance dar este tipo de información y porque he preferido centrarme en algo que conozco mejor, que es el conocimiento de las herramientas jurídicas útiles para la defensa del derecho a la privacidad.

Si bien todos los asistentes tenían claro qué era “un facebook” y qué era “un tuenti“, muy pocos conocían, por ejemplo, la LOPD o la existencia (y la función) de la Agencia Española de Protección de Datos.

¿Una nueva forma de brecha digital? Puede ser. El caso es que, en una misma charla, me he encontrado por lo menos con otras dos acepciones de este término:

a. la diferencia entre generaciones en el uso de las tecnologías de la comunicación y la información; y

b. la diferencia en la percepción de la importancia de la privacidad entre las generaciones de mayores y de los adolescentes.

Otra sorpresa agradable es que, a pesar de las preocupaciones sobre estas herramientas de comunicación, en ningún momento ha habido la tentación de prohibir el uso de estas herramientas. Mi impresión es que los asistentes reconocían que las redes sociales ya formarían parte de la vida de sus hijos/alumnos y que era mejor aprender a usarlas, antes de intentar una defensa numantina frente a ellas.

De esta forma, nos hemos acercado a las soluciones, es decir, al qué hacer cuando estas redes (o los usuarios de las mismas) invaden nuestra privacidad.

No soy partidiario de resolver los problemas por la vía contenciosa, así que he mencionado el servicio de mediación propuesto por el Ayuntamiento de Sant Joan d’Alacant en esta materia. Creo que se trata de un servicio pionero en su género, que tiene como objetivo el de mediar en los conflictos entre adolescentes cuando éstos (los conflictos) se manifiestan a través de foros, mensajería instantánea o redes sociales.

Evidentemente, también hay que tener en cuenta los casos en los que la mediación no da sus frutos y, en ese caso, recurrir a las medidas legales que amparan los derechos a la privacidad, honor, intimidad y a la protección de datos.

Una última nota: dejo el link a un vídeo realizado por The Data Inspectorate of Norway, en colaboración y traducido y adaptado por la Agencia Vasca de Protección de Datos sobre los peligros de las redes sociales. El link se cuelga docendi causa y, si hay que quitarlo por motivos de derechos de autor, SGAE, etc., pues, lo quitamos.

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Historias de un (presunto) idiota

diciembre 1, 2009

Si atendemos a la definición que da la Real Academia de la Lengua Española de la palabra idiota, puede que el comportamiento delictivo del joven (cuándo se deja de ser joven? ¿con 26 años uno es considerado todavía joven?) que ha publicado 14 fotos de su novia desnuda en una red social encaje en la definición académica.

Veamos:

1. Que padece de idiocia. Pues, francamente, no lo sabemos, pero parece que no. De padecer esta enfermedad, el Tribunal hubiera valorado la correspondiente eximente. Ergo, este joven no está enfermo y no es idiota.

2. Engreído sin fundamento para ello. Pues, esta definición ya puede ser más ajustada porque parece que el comportamiento del joven parece (y van 2) colocarle por encima del Código Penal y, francamente, me cuesta creer que así pueda ser. De hecho, el Tribunal tampoco se lo ha creído.

3. Tonto, corto de entendimiento. Por lo menos, momentáneamente, si que este joven no ha entendido que su comportamiento (de ahí, lo de corto de entendimiento) pudiera ser lesivo de un bien jurídico protegido, como es la intimidad de otra persona. O, si lo ha entendido, lo ha menospreciado, en violación de la Ley.

4. Que carece de toda instrucción. Pues, no, no parece que este joven carezca de toda instrucción, ya que es capaz de:

a. sacar fotos (con lo complicado que es utilizar hoy en día esos aparatos digitales);

b. guardarlas y no perdelas (hace falta una cierta capacidad de razonamiento, para estructurar la información y custodiarla de manera que pueda volver a ser utiilizada);

c. darse de alta en una red social (usar un ordenador, con su conexión a Internet, recordar la password, etc.);

d. subir las fotos (si supera el paso c), éste está chupado.

Por lo tanto, este comportamiento encaja sólo en dos de las cuatro posibles definción de idiota. Como, además, no tengo noticia de que la sentencia sea firme, dejamos a este joven como presunto idiota.

Un aviso para los incautos internautas: aunque pueda que no lo parezca, el Código Penal sigue vigente, hasta en Internet.

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Tus datos en la basura y aquí no pasa nada

noviembre 3, 2009

A veces pienso que las Administraciones Públicas compiten entre si para ver quién lo hace peor en el tratamiento de datos de carácter personal.

Hoy leo que un hospital ha tirado al cubo de la basura (eso sí, la de cartón, para reciclar), los datos de más de un centenar de trasplantados.

“Horror”, “Tomaremos las oportunas medidas”, “Es un hecho gravísimo” son algunas de las expresiones citadas en el artículo. En realidad, en mi opinión, la frase que mejor describiría la situación es la empleada por los habitantes de la Roma de hoy en día, cuando quieren expresar su total desinterés por un asunto: “‘sti cazzi“.

A todas luces, se trata de una expresión vulgar y mal sonante pero, las cosas como son, es el fiel reflejo de lo que pasará. Se abrirá el procedimiento de infracción de la Agencia Española de Protección de Datos, se llegará casi seguramente a concluir que el hospital ha cometido una serie de infracciones muy graves a la LOPD, y se emitirá una resolución de condena donde se dirá la consabida frase: “Chicos malos, no volváis a hacerlo”.

Todavía esperao a que el Director de la Agencia haga uso de las potestades previstas en el art. 46.2 LOPD, proponiendo también la iniciación de actuaciónes disciplinarias, claro está, si procedieran. En este caso, tirar a la basura (es que ni siquiera se han preocupado de introducir los papeles en el contenedor, demasiado esfuerzo), creo yo, es motivo suficiente para que estas actuaciones disciplinarias sí proceden. ¿O no?

Más frases romanas, melius, latinas, que son de más categoría: “Quo usque tandem abutere, Pubblica Administratio, patientia nostra?”