
Un día de lluvia
marzo 12, 2010Qué día nos ha dejado, Maestro. A Usted que me ha susurrado el español sin estruendos, si tuviera cinco horas, y supiera qué hacer con ellas, le contaría muchas cosas, casi todas inútiles.
Tristeza para los que, siendo herejes, no tenemos la suerte de creer.
Gracias por todo, Maestro.
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“soy cómo un árbol, que crece dónde lo plantan…”
DESCANSE EN PAZ A LA SOMBRA ALARGADA DE UN CIPRÉS, EN EL PANTEÓN DE LOS VALLISOLETANOS ILUSTRES DE MI CIUDAD.